Tu sitio puede estar impecablemente construido y aun así ser invisible. El SEO on-code hace que Google pueda leerte. El contenido es lo que hace que quiera mostrarte.
Y no, no se trata de repetir la palabra clave quince veces. Eso funcionaba en 2010 y hoy es una forma eficiente de que te ignoren.
Empezá por la intención, no por la palabra
Detrás de cada búsqueda hay una persona con un objetivo. Ese objetivo tiene, en general, una de cuatro formas:
- Informativa: quiere aprender algo. Ejemplo: qué es un menú digital.
- Comercial: está comparando antes de decidir. Ejemplo: WordPress o desarrollo a medida.
- Transaccional: quiere contratar ya. Ejemplo: desarrollador web en Buenos Aires.
- Navegacional: busca un sitio específico que ya conoce.
Si escribís un artículo educativo para una búsqueda transaccional, no vas a rankear aunque el texto sea excelente. Google ya sabe qué tipo de página satisface esa búsqueda, porque mide qué hace la gente con los resultados que muestra.
El truco más útil que existe: buscá en Google la frase que querés ganar y mirá qué tipo de páginas aparecen. Si son todas guías largas, no vas a ganar con una página de producto. Google ya te está diciendo qué espera.
Elegir las palabras clave correctas
El error clásico es apuntar a las frases más buscadas. Contra desarrollo web compiten miles de sitios con años de autoridad. Contra desarrollo de sistema de gestión de importaciones compiten muchos menos, y quien lo busca está mucho más cerca de contratarte.
Se le llama cola larga: menos volumen, más intención, menos competencia.
Para cada página de tu sitio, definí:
- Una palabra clave principal. Una sola.
- Dos o tres variantes o términos relacionados.
- La intención de búsqueda que estás respondiendo.
Si dos páginas de tu sitio apuntan a la misma palabra clave, compiten entre sí y Google elige una. Se llama canibalización, y es un problema silencioso que se resuelve fusionando páginas o diferenciando su enfoque.
Dónde va la palabra clave
Sin forzar nada, tiene que aparecer naturalmente en:
- El
titlede la página, lo más al principio posible. - El
h1, que debe ser único. - La meta description, porque se resalta en los resultados.
- El primer párrafo del texto.
- Al menos un
h2. - La URL.
- El texto alternativo de alguna imagen relevante.
Si al leer en voz alta suena raro, está mal. Escribís para una persona que decide si te contrata, no para un algoritmo.
Estructura: cómo se lee en pantalla
Nadie lee de corrido en internet. La gente escanea buscando la parte que le sirve. Tu estructura tiene que permitirlo:
- Párrafos cortos, de tres o cuatro líneas.
- Subtítulos cada dos o tres párrafos, que digan de qué habla la sección.
- Listas cuando haya elementos enumerables.
- Negrita en la idea central, no en frases enteras.
- La respuesta primero, la explicación después.
Esto último es clave. Si alguien pregunta cuánto cuesta algo, respondé en el primer párrafo. No lo hagas bajar tres pantallas. Google mide cuánta gente vuelve atrás inmediatamente, y lo interpreta como que no resolviste la búsqueda.
Los enlaces internos, el activo olvidado
Cada vez que enlazás de una página tuya a otra, le pasás autoridad y le explicás a Google de qué trata la página de destino. El texto del enlace importa: enlazar con la palabra acá no le dice nada a nadie.
Este mismo artículo enlaza a Core Web Vitals y a HTML semántico usando exactamente esas frases. No es casualidad.
La extensión correcta
No hay un número mágico. La extensión correcta es la que responde completamente la búsqueda y ni una palabra más. Un artículo de 2.000 palabras relleno con contexto innecesario rankea peor que uno de 700 que va al grano.
Dicho eso: si tu página de servicios tiene 150 palabras, Google no tiene material suficiente para entender de qué se trata. Y tampoco lo tiene tu potencial cliente.
Lo que Google premia de verdad
Google evalúa experiencia, especialización, autoridad y confianza. En criollo: si lo que escribís demuestra que sabés de lo que hablás porque lo hiciste, vale más que un texto genérico bien optimizado.
Contá casos reales. Mostrá números. Admití lo que no sabés y lo que no conviene. La honestidad es, además de correcta, una ventaja competitiva: casi nadie la usa.
El resumen
Entendé qué busca la persona, respondé eso mejor que nadie, estructurá el texto para que sea escaneable y enlazá tus propias páginas con criterio. El resto es paciencia: el contenido tarda meses en madurar, y después trabaja durante años.
Si querés que revisemos el contenido de tu sitio con esta grilla, escribinos.



